SOBREPROTECCIÓN

Soy una de esas personas que creció en la época donde los suelos del patio del colegio eran de gravilla, los columpios de hierro y los toboganes de una altura imponente; donde se jugaba en la calle a «chorro, morro, pico, tallo, que», al escondite o a subirse a los árboles y donde los aitas no nos acompañaban hasta la puerta del colegio de la mano… y sobreviví.
Sin embargo, me he hecho adulta, amatxu y día sí , día también, me planteo si no estoy sobreprotegiendo demasiado a mis hijos, si me he convertido en una amatxu helicóptero, que sobrevuela la vida de sus hijos advirtiéndoles de cualquier peligro, evitando que cometan errores y tomando decisiones por ellos.
Todos queremos lo mejor para nuestros hijos y tratamos de evitarles sufrimientos, sin darnos cuenta que ellos necesitan vivir su propias experiencias, caer, levantarse… afrontar sus problemas. Creo firmemente que es necesario encontrar un equilibrio, debemos aprender a conjugar nuestros temores y aspiraciones con sus verdaderos deseos y necesidades. No deberíamos hacer cosas por ellos, que puedan hacer por sí mismo, así no veremos o sufriremos la falta de iniciativa que tienen a la hora de hacer ciertas cosas. No se les puede dar todo lo que piden, deben aprender que las cosas requieren su esfuerzo para conseguirlas. A veces, tengo la sensación que les damos con rapidez lo que ellos piden con urgencia, provocando que no valoren nada de lo que tienen, convirtiéndolos en egocéntricos y tiranos.
En fin… ¡Qué difícil el arte de educar!

sobreproteccion

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *