Después de la victoria de Donald Trump, el mundo se ha quedado desconcertado y yo en estado de shock.
Hillary Clinton dijo en su día » Las mujeres tenemos el poder de parar a Trump». Teniendo en cuenta que el voto de la mujer representa al 52% de la población estadounidense y el tipo de campaña electoral que este individuo ha llevado, no me parecía nada descabellado, pero está claro, que algo ha fallado.
Han corrido como la pólvora vídeos donde Trump hacía comentarios sobre niñas, donde presume del poder de ser alguien muy conocido y por ello las mujeres se dejan hacer cualquier cosa. Humillaciones a la ex Miss Universo Alicia Machado, a Kim Kardashian por su peso; denuncias de empleados en las que se afirmaban que sólo quería mujeres guapas trabajando para él, o hemos oído que la idea de tener a hombres y mujeres trabajando juntos legitima las violaciones, que hay que «castigar» el aborto, que las embarazadas son un problema en las empresas y que las mujeres son un peligro en el mundo laboral. A cosificado a las mujeres y ha puesto en cuestión su inteligencia, las ha tratado con lascivia, y a alardeado públicamente de ello. ¿Y qué ha pasado? pues que un tanto por ciento altísimo de las mujeres estadounidenses ha confiado su voto a este magnate misógino.
Sigo en estado de shock… no me explico todavía cómo han tenido tan poco impacto las barrabasadas del magnate. Estoy noqueada, yo jamás votaría a un candidato que no luchara por garantizar mis derechos y en mi opinión votar a una persona así, ha sido como lanzar un bumerán destinado a golpear a nuestras propias cabezas, las cabezas de nosotras las mujeres. Así que «compañeras»… ¡¡¡qué decepción!!!.

